martes, 17 de mayo de 2011

Los aires de cambio


Sinceramente, si alguien me dice hace solo cuatro días que iba a estar la noche del martes a las 3 de la mañana pegado al ordenador, escuchando canciones de Lennon o de Luis Pastor le hubiese llamado, cuanto menos, descerebrado.
Pero, si alguien me llega a decir que de una puñetera vez la juventud (y no tan juventud) del país de la pandereta iba a desafiar al sistema acampando en la Puerta del Sol, le hubiese llamado lo mismo.
Así es, el 17 de mayo de 2011 pasará a la historia de nuestro país como el día en el que la sociedad se saltó el paso de los políticos para reclamar lo que es suyo. Ni sindicatos, ni partidos, ni asociaciones concretas. Simplemente gente anónima, que se organiza en asambleas para ordenar y canalizar las acciones de esa gente anónima.
En este país se han hecho las cosas muy mal durante mucho tiempo. Sin darnos cuenta nos vendieron una transición que lo único que hizo fue robarle el protagonismo al pueblo en favor de un sistema electoral que favorecía al aparato del partido por encima de sus propias bases. Si es que estas bases existieron, puesto que la afiliación en este país es ridícula. Si a esto le añadimos un beneficio legal de los grandes partidos (ley D’Hont) y una desmembración interesada de los nacionalistas (y de los capitalistas que se suben al carro nacionalista), tenemos que España ha dejado de ser España, y ha pasado a ser tal o cual, fulano o mengano.
Eso hasta ayer. En rigor todo comenzó el domingo, cuando la sociedad española se plantó en las calles del país para evidenciar el descontento. El abrumador éxito de la convocatoria animó a que algunos valientes decidieran plantarse, al estilo musulman, en Sol y exigiese cambios políticos. Es tal el descontento que la rabia y las protestas se han adelantado a los objetivos concretos.
El papel de los medios es un tema aparte. Amén del ridículo espantoso que cometen algunos todólogos que descalifican a los manifestantes como “antisistema” o “ni-ni”, el conjunto de la prensa española clarifica el control político que sufre. Así, toca hacer auténtica ingeniería periodística para arrimar el ascua a la sardina y así contribuir a la causa. Y para ello se critica desde la tribuna derecha que las marchas están en contra de ZP, o de que en ella participa incluso Willy Toledo (¡cuan pecado!). Y si todo falla, el plan B es hablar de la violencia. 25.000 personas en Madrid el domingo (o más), el titular es para 24 detenidos. Evidentemente existe un claro fallo en la elección del protagonista.
Pero hoy no es un día para el cabreo. Es un día para la esperanza (en minúscula), para la emoción y para la altura de miras. Toda Europa nos mira. Los países musulmanes nos han dado una lección. Démosela nosotros a Europa. Hoy sí que estoy orgulloso de ser español. Gracias a todos.

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