viernes, 20 de mayo de 2011

Ridículo

Esa es la palabra que más ronda por mi cabeza. El sistema político de este país esta anticuado. Me recuerda a un defensa veterano que ve como el delantero joven le rompe la cintura con una finta.

La JEC ha decidido que está prohibido manifestarse o concentrarse para pedir el voto. De acuerdo. Pero eso no debería afectar a la #acampadasol ni a las otras de toda España. Sin embargo, ha decidio que sí, que deben ser prohibidas. Si alguien duda de que esta decisión no está tomada en base a directrices políticas, que escuche a juristas independientes como estos. No son los únicos, nuestro colaborador y amigo Sergio Cuevas lo ha explicado bien claro en nuestro blog.

Como tampoco lo son quienes hacen el ridículo. A ellos se suman los políticos. De verdad no quiero hablar de esa gente. Están tan alejados de la gente y de la vida pública que no hacen más que patinar. Rajoy, en un alarde de oportunismo, dice que él haría cumplir la ley. Que nos explique el multiministro cómo haría él para desalojar a 20.000 personas cuando todo el mundo está mirando lo que pasa en Sol. Lo de Esperanza Aguirre es tan patético que merece una entrada aparte.


Y para finalizar con mi lista de personas en ridículo, acabaré con los medios de comunicación. Aparte de los medios de la derecha, como ABC o La Razón (los de intereconomía no son medios de comunicación sino de propaganda, y si no vean esto), quienes desprestigian la movilización con alardes humorísticos como la viñeta de Sañudo. Además se inventan noticias gracias a "fuentes consultadas por LA RAZÓN". De nuevo patético.

Pero el mayor ridículo lo hace El País. Porque de este diario se esperaba más. Hoy, viernes, publica el primer editorial sobre la #acampadasol, y en vez de hablar sobre el movimiento, se dedica a hablar de la decisión de la JEC. Además, la portada no fue para la #spanishrevolution hasta ayer jueves. También ha andado falto de cintura. Es ridículo dar voz a quien está haciendo el ridículo. Los medios de comunicación no están para dar voz a los poderes, sino para fiscalizar su actuación. El País ha defraudado a muchos de sus lectores. Desde este momento ha pasado a ser un periódico de partido. Otro motivo más para indignarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario