sábado, 21 de mayo de 2011

Desde, y hacia, la Sociedad civil II. Sobre urnas y papeletas.

Un grupo de asesores en materia electoral se encuentran detrás de mí, mirando por encima del hombro lo que escribo. Además he tenido que suscribir un seguro. Estamos en jornada de reflexión. Al menos los ciudadanos que no somos más ni menos que ciudadanos. Varios diarios salen con imágenes y frases de mítines de ayer. Las televisiones repiten una y otra vez los grandes discursos. Ayer, además, ni el Supremo ni el Constitucional entraron al fondo. Una operación perdida para aclarar una cuestión que cuanto menos es discutible.

El caso es que todo esto viene porque una de las más importantes de las protestas 15M es la reforma de la ley electoral, esto es, la LOREG. Muchos somos los que venimos desde hace tiempo reclamando esta modificación. Algo tan sencillo como un ciudadano, un voto. Hace poco los grandes partidos, PP y PSOE, recharazaron modificarla. Hago saber que nombro a estos partidos a mero ejemplo informativo, sin pretender nada con ello, estimada Junta Electoral Central.

El caso que como la llamada Izquierda abertzale quería presentarse a estas elecciones municipales, los dos grandes partidos pactaron hace unos meses una reforma electoral ad hoc, es decir, para un supuesto concreto. No hace falta decir que nunca estuve a favor de legislar pensando en un sujeto concreto o según sople el viento de la opinión pública conmovida por determinados tipos de delitos u otros. Ese tipo de acciones son una clara muestra de la falta de madurez del legislador. Dicho esto, los partidos minoritarios de ámbito estatal quisieron aprovechar la oportunidad para modificar la LOREG en lo referente a sistema de elección. No fue posible.

A los dos grandes partidos les sale el escaño más barato, luego a los partidos de índole nacionalista o regionalista, y luego a los pequeños de ámbito estatal, esto es IU y UPyD. Primer mito eliminado, no son a los partidos nacionalistas a quien les sale más barato el escaño.

Segundo mito: la culpable es la Ley D´Hondt. Mito falso en parte. Está claro que se encuentra en el grupo de las fórmulas electorales que beneficia a los grandes partidos, y con ello, la formación de gobienos estables. Existen otras fórmulas que benefician a los medianos, y otras a los pequeños.

Tercer mito (y menos conocido). El problema de la desigualdad del valor del voto es el ámbito de la circunscripción. Es el mito que se ajusta más a la realidad. La Constitución española establece que el ámbito de elección es la circuscripción provincial. Problema: es practicamente imposible que un tercer partido en provincias medianas o pequeñas consiga representación, por tanto esto conduce claramente al bipartidismo.

Problema: ¿este problema se da en las elecciones de mañana, 22 de mayo? Depende. En las elecciones municipales el tercer mito no, el segundo sí.

En las Comunidades Autónomas uniprovinciales tenemos que aplicar lo dispuesto para los munipios. En las CC.AA. pluriprovinciales el segundo y tercer problema es de plena validez.

¿Soluciones a la vista?

Tantas como se quiera. Casi todas conllevaría una reforma constitucional, excepto la planteada por el Consejo de Estado, sí, el Consejo de Estado. Se trata en resumidas cuentas de lo siguiente:
1.-Ampliar de 350 a 400 el número de diputados.
2.-Reducir a 300 los diputados elegidos en las circunscripciones electorales.
3.- Los 100 restantes serían elegidos sumando el conjunto de votos "huérfanos de diputado" en las diversas provincias.

También existen otras, pero creo que todas ellas necesitarían una reforma constitucional. Otra cuestión que nunca hay que perder de vista: primarias obligatorias en los partidos, listas abiertas y eliminación de imputados en las listas. Recalcar con esto último un aspecto: siempre he considerado necesario diferenciar la responsabilidad penal de las responsabilidad democrática o ética.

Considero que es necesario conseguir una reforma electoral, debe ser la primera de las exigencias de este bendito y esperado movimiento. Y eso empieza el lunes 23 a las 00.01. Sin la modificación legal, todo será un enorme castillo de naipes, de la otra forma mantendremos la igualdad de voto.

Sergio Cuevas, invitado del blog

viernes, 20 de mayo de 2011

Ridículo

Esa es la palabra que más ronda por mi cabeza. El sistema político de este país esta anticuado. Me recuerda a un defensa veterano que ve como el delantero joven le rompe la cintura con una finta.

La JEC ha decidido que está prohibido manifestarse o concentrarse para pedir el voto. De acuerdo. Pero eso no debería afectar a la #acampadasol ni a las otras de toda España. Sin embargo, ha decidio que sí, que deben ser prohibidas. Si alguien duda de que esta decisión no está tomada en base a directrices políticas, que escuche a juristas independientes como estos. No son los únicos, nuestro colaborador y amigo Sergio Cuevas lo ha explicado bien claro en nuestro blog.

Como tampoco lo son quienes hacen el ridículo. A ellos se suman los políticos. De verdad no quiero hablar de esa gente. Están tan alejados de la gente y de la vida pública que no hacen más que patinar. Rajoy, en un alarde de oportunismo, dice que él haría cumplir la ley. Que nos explique el multiministro cómo haría él para desalojar a 20.000 personas cuando todo el mundo está mirando lo que pasa en Sol. Lo de Esperanza Aguirre es tan patético que merece una entrada aparte.


Y para finalizar con mi lista de personas en ridículo, acabaré con los medios de comunicación. Aparte de los medios de la derecha, como ABC o La Razón (los de intereconomía no son medios de comunicación sino de propaganda, y si no vean esto), quienes desprestigian la movilización con alardes humorísticos como la viñeta de Sañudo. Además se inventan noticias gracias a "fuentes consultadas por LA RAZÓN". De nuevo patético.

Pero el mayor ridículo lo hace El País. Porque de este diario se esperaba más. Hoy, viernes, publica el primer editorial sobre la #acampadasol, y en vez de hablar sobre el movimiento, se dedica a hablar de la decisión de la JEC. Además, la portada no fue para la #spanishrevolution hasta ayer jueves. También ha andado falto de cintura. Es ridículo dar voz a quien está haciendo el ridículo. Los medios de comunicación no están para dar voz a los poderes, sino para fiscalizar su actuación. El País ha defraudado a muchos de sus lectores. Desde este momento ha pasado a ser un periódico de partido. Otro motivo más para indignarse.

Desde, y hacia, la sociedad civil I. Apuntes jurídicos.

En las últimas horas estamos viviendo unos hechos insólitos en los últimos años en nuestro país. Una situación que a la mayor parte de la clase política le ha pillado con el pié cambiado. El pelotón de la carrera ciclista estaba dormido, pensando en un sprint entre los dos favoritos. Cuando se han querido dar cuenta los equipos mayoritarios, no saben ahora qué hacer ante una situación que jamás quisieron contemplar en sus estrategias de carrera. Los ciclistas no obedecen a órdenes de equipo ni piensan en la clasificación general, sólo quieren saltar del pelotón. Nadie sabe cuanto les queda de fuga, cuando volverán a la calma del pelotón.

Creo que es conveniente analizar varios aspectos. El primero de ellos, y más importante la decisión de la Junta Electoral Central, en adelante JEC, de prohibir la manifestación de la jornada de reflexión.

En primer lugar, tendremos que tener en cuenta la Ley Orgánica 5/1985 de Régimen Electoral General. Establece ésta en su artículo 19 que la JEC será la encargada de unificar las decisiones no coincidentes de las diversas Juntas Electorales. Así sucede.

Segundo problema a la vista: ¿Es competente la JEC, desde el punto de vista material, para autorizar una manifestación, derecho fundamental, en una jornada de reflexión? El artículo 54 establece que las competencias relativas al derecho de reunión pertenecen a la autoridad gubernativa, y se entienden asumidas por las Juntas Electorales Provinciales, y en su defecto por la Central.

Además establece que la celebración de actos públicos de campaña electoral se regirán por la legislación específica de derecho de reunión, esto es, la Ley Orgánica 9/1983 reguladora del Derecho de reunión. Esta norma no establece gran cosa que afecte al supuesto que nos ocupa. Tan sólo que los organizadores de la manifestación deberán acogerse a la situación de convocatoria urgente por imposibilidad de cumplir los plazos ordinarios. Por tanto, desde el punto de vista material, también la JEC es competente.

Ahora la pregunta es: ¿es acorde al derecho la decisión de prohibir la manifestación ? Si entendemos que los manifestantes son un grupo de ciudadanos sin pretensiones electorales, podrán manifestarse. Ya que en ningún caso sería aplicable la LOREG. Así lo entendió el Tribunal Constitucional en sentencia de 2010. Consideró constitucional el ejercio de manifestación en jornada de reflexión con ocasión de la celebración del Día de la Mujer trabajadora. Sin embargo, al tratarse de una única sentencia, en ningún momento podremos hablar de Jurisprudencia, ya que deben ser dos o más las sentencia que de forma reiterativa interpreten de similar modo una norma jurídica.

Segunda posibilidad: entender que los llamados indignados se encuentran dentro del ámbito de aplicación de la LOREG. Sinceramente creo que el legislador en este sección quinta del capítulo quinto se refiere unicamente a partidos, coaliciones y federaciones, tan sólo es una opinión personal. Otra opción es considerar, como lo hace la JEC, que al afectar al proceso electoral, se les debe aplicar la norma específica.

Tercera posibilidad: según la legislación electoral no se pueden manifestar, pero prevalece el derecho fundamental de reunión del 21 de la Constitución, desarrollado en la Ley Orgánica 9/1983. Una solución muy similar a la primera de las aportadas.

Una vez llegado a este punto el lector, debe olvidarse de todo lo anterior. La JEC no pensó en la mayor parte de lo comentado. En su fallo, http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201105/19/espana/20110519elpepunac_3_Pes_PDF.pdf , no aborda el problema como tal. No interpreta, y no parece que lo quiera hacer, obsérvese el cuarto punto de la resolución, el conjunto del ordenamiento jurídico, sólo la legislación electoral. Entiendo que la JEC como preservadora de las garantías electorales, se olvida del resto de garantías constitucionales.

De nuevo, el lector debe olvidarse esto último. Se ha recurrido el fallo ante el Tribunal Supremo, que ya está reunido. Tal vez después aparezca el Tribunal Constitucional, bonita ocasión para tener jurisprudencia sobre la materia.

Tenía intención de abordar los aspectos no jurídicos, pero la extensión del texto no lo hace aconsejable. Entiendo que cualquier decisión sobre la manifestación de mañana deben tenerse en cuenta, ya sea para seguir o desobedecer, las decisiones judiciales.

En todo caso, hay tres piedras. La primera de ellas está en el tejado de los indignados, no se olvide el lector que tienen apoyo de la ciudadanía. La segunda sobre el tejado de la autoridad gubernativa, esto es, Rubalcaba. Recordar aquí que tiene elecciones en 48 horas y tal vez en 9 meses. La tercera de las piedras sobre el tejado del Supremo. Cualquiera de las dos primeras puede volverse en contra de su propietario, el llamado efecto boomerang. La tercera dificilmente, otro día tendremos que abordar la llamada separación de poderes. Un último apunte, no se olviden de como se eligen los magistrados del Constitucional.



Sergio Cuevas, invitado por el creador del blog.





jueves, 19 de mayo de 2011

Nuestras armas



“Estas son nuestras armas”, gritan los manifestantes, alzando las palmas de las manos hacia el cielo. Se equivocan, nos equivocamos. Tenemos la palabra. Y tenemos medios para difundirla (facebook, twitter...).
La #spanishrevolution ya ha copado la portada de algunos diarios de prestigio como Washington Post o La Reppublica en Italia. Y amenaza con contagiarse por gran parte del mundo. Hoy era trendig topic el hastag #italianrevolution.
Como decía, tenemos el poder de transmitir la palabra. Es el poder en el que se ha asentado el de los políticos y los lobbies tradicionales. Ellos controlan los grandes medios de comunicación, por lo tanto ellos podían colocar sus mensajes en la opinión pública. Pero la manera en la que las personas se comunican ha cambiado también.
Hay una imagen clarificadora. Es la viñeta de El País del 18 de mayo. Pasará a la historia. Lo es por el ridículo espantoso de la Junta Electoral de Madrid (podemos coartar la libertad de voto¿?) Lo es porque hemos visto la torpeza con la que los políticos han querido encauzar esta revolución. Unos creen que es contra Zapatero, o eso quieren hacer creer. Otros simplemente quieren subirse al carro, diciendo que comparten la revolución. Otros directamente nos acusan de antidemocráticos, diciendo que si queremos cambiar el mundo utilicemos su vía democrática.
De lo que no se han dado cuenta es que su democracia no deja participar a la gente de a pie. Que se han llevado por delante el derecho a la participación ciudadana, y todas sus acciones las suscriben al balance que hagan los ciudadanos de su gestión, y de la traducción de estas acciones hacia las urnas.
Y también se ve cuando buscan una cabeza a la movilización. Aparte de las teorías conspiranoicas, muchas de las cuales deberían ser denunciadas por injurias, no se han parado a mirar, (ojo, los medios tampoco) que el posible nexo de unión entre un jubilado al que le recortan la pensión, un sindicalista cabreado por la poca representación de las bases en la política de los “representantes de los trabajadores”, un joven harto de cobrar 300 euros por 8 horas de trabajo, un parado que no puede ejercer su derecho a un trabajo digno y un largo etcétera de perfiles es la indignación. La rabia por un sistema que ha dejado de escuchar a las personas. Los políticos (y los partidos) hacen política desde un despacho analizando estadísticas, gráficas y encuestas. Y los ciudadanos no somos números.
Contra esto tenemos el arma de la palabra, y tenemos también el arma de que no pueden controlarnos. Y, evidentemente, estas armas son mucho más potentes que las manos de miles de personas que en toda España se han levantado contra sus ajados políticos.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Canto a la Libertad

Letra de la canción de José Antonio Labordeta. Como él decía, esta hermosa mañana del 18 de mayo no la llegó a ver. Es de justicia que esta revolución sirva como homenaje a personas como él.









Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Para empujar la historia
Hacia la libertad

También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro
La lleguemos a ver
Pero habrá que empujarla
Para que pueda ser

Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad

martes, 17 de mayo de 2011

Los aires de cambio


Sinceramente, si alguien me dice hace solo cuatro días que iba a estar la noche del martes a las 3 de la mañana pegado al ordenador, escuchando canciones de Lennon o de Luis Pastor le hubiese llamado, cuanto menos, descerebrado.
Pero, si alguien me llega a decir que de una puñetera vez la juventud (y no tan juventud) del país de la pandereta iba a desafiar al sistema acampando en la Puerta del Sol, le hubiese llamado lo mismo.
Así es, el 17 de mayo de 2011 pasará a la historia de nuestro país como el día en el que la sociedad se saltó el paso de los políticos para reclamar lo que es suyo. Ni sindicatos, ni partidos, ni asociaciones concretas. Simplemente gente anónima, que se organiza en asambleas para ordenar y canalizar las acciones de esa gente anónima.
En este país se han hecho las cosas muy mal durante mucho tiempo. Sin darnos cuenta nos vendieron una transición que lo único que hizo fue robarle el protagonismo al pueblo en favor de un sistema electoral que favorecía al aparato del partido por encima de sus propias bases. Si es que estas bases existieron, puesto que la afiliación en este país es ridícula. Si a esto le añadimos un beneficio legal de los grandes partidos (ley D’Hont) y una desmembración interesada de los nacionalistas (y de los capitalistas que se suben al carro nacionalista), tenemos que España ha dejado de ser España, y ha pasado a ser tal o cual, fulano o mengano.
Eso hasta ayer. En rigor todo comenzó el domingo, cuando la sociedad española se plantó en las calles del país para evidenciar el descontento. El abrumador éxito de la convocatoria animó a que algunos valientes decidieran plantarse, al estilo musulman, en Sol y exigiese cambios políticos. Es tal el descontento que la rabia y las protestas se han adelantado a los objetivos concretos.
El papel de los medios es un tema aparte. Amén del ridículo espantoso que cometen algunos todólogos que descalifican a los manifestantes como “antisistema” o “ni-ni”, el conjunto de la prensa española clarifica el control político que sufre. Así, toca hacer auténtica ingeniería periodística para arrimar el ascua a la sardina y así contribuir a la causa. Y para ello se critica desde la tribuna derecha que las marchas están en contra de ZP, o de que en ella participa incluso Willy Toledo (¡cuan pecado!). Y si todo falla, el plan B es hablar de la violencia. 25.000 personas en Madrid el domingo (o más), el titular es para 24 detenidos. Evidentemente existe un claro fallo en la elección del protagonista.
Pero hoy no es un día para el cabreo. Es un día para la esperanza (en minúscula), para la emoción y para la altura de miras. Toda Europa nos mira. Los países musulmanes nos han dado una lección. Démosela nosotros a Europa. Hoy sí que estoy orgulloso de ser español. Gracias a todos.